Importante

NO voy a enviar más libros a correos electrónicos, así que, por favor, dejad de pedirlos. Podéis encontrarlos todos en la biblioteca.
Gracias

"Sage", ella dijo suavemente. "No existe la normalidad. No existe una definición de lo normal. Lo normal es subjetivo. Tú no puedes –y no deberías– obligarte a ti mismo a querer algo normal y a dejar de querer lo que realmente deseas. Es una forma segura de hacer tu vida miserable".

Chico Heterosexual de Alessandra Hazard

miércoles, 21 de agosto de 2013

Verano de risa Chat: Los más papasitos de la literatura Moderna " ¿Encontraron o no encontraron a Peeta?"


 


Chat #18 de Estúpidos y Sensuales en Las Vegas. 

¿Encontraron o no encontraron a Peeta?



Capítulo 1.



Terminé de marcar el número de teléfono y espere el momento del juicio final, digo… que Katniss responda.



—Diga.



—¿Hola?, ¿Katniss Everdeen?



—Sí, ella habla. —empiezo a sudar frio.



—Hola, soy Tobías Eaton. El Diverg…



—Uno de los idiotas que está en Las Vegas con Peeta.



Ella sabe quién soy.



—Si, jeje. Aunque no estoy con Peeta en éste preciso momento. —trago saliva.



—¿Por qué?, ¿En dónde está Peeta?



No esperaba esa respuesta. Puedo escucharlo en su tono de voz.



—Eso es exactamente lo que nosotros quisiéramos saber, ¿Gracioso cierto?



Ella no dice nada durante casi un minuto.



—¿Katniss?



—No. No es gracioso. ¿En dónde está Peeta?



—No lo sabemos.



—¿Sabes quién soy yo, Muto?



Oh, no, me dijo Muto.



—Katniss Everdeen.



—La Chica en Llamas. Yo gané los Juegos del Hambre. Yo no le acepté un azucarillo a Finnick Odair, ¡A FINNICK ODAIR! Yo soy la Chispa que inició la revolución. Enfrenté al Presidente Snow para liberar a Panem. Y además de TODO eso, yo también podría ser tu peor pesadilla si insistes en decirme que no sabes en dónde está Peeta.



—Yo…



—Peeta. MI PEETA.



—No sé que más decirte, Katniss. No estoy bromeando.



Otra vez silencio.



—Lo siento, Katniss.



—¿Lo sientes?, ¿LO SIENTES?, ¿Sabes qué es lo que sentirás, Muto? Mis flechas en tu trasero. Los voy a matar. A ti y a los otros idiotas.



—Katniss…



—TE CALLAS. Escúchame bien, iré a Las Vegas y será mejor que cuando llegue Peeta esté con ustedes, porque si no es así…



—¿Qué? —mi voz tiembla, ¿qué es capaz de hacer?



—Repite conmigo: “El fuego…



— El fuego…



—Se propaga…



—Se propaga… —Oh, no.



—Y si nosotros ardemos…



—Y si nosotros ardemos…



—TÚ ARDERÁS CON NOSOTROS.



—Yo arderé con ustedes. —termino de repetir y cuelga. —Ay. 



Capítulo 2.



—¿Dijo que venía para acá?



Se los repito por enésima vez.



—Sí. Ya les dije muchas veces que SI. Ya debe estar cerca.



Grey camina de un lado al otro y se pasa una mano por el cabello, luce tan mortificado como el resto de nosotros.



—Triple mierda.



Ya es demasiado tarde. Hoy vamos a morir. Después de buscar por quinto día consecutivo a Peeta, decidimos reunirnos en el Lobby del hotel. Estamos hambrientos, desvelados y ¿por qué no? resignados. Después de comunicar a los chicos que Katniss viene para acá asumieron la posibilidad de una muerte eminente.



—No puedo creer que no hayamos encontrado a Peeta—Patch es el único que se resiste a morir joven. Ni que fuera tan bonito vivir siendo un Plumero—.  Prácticamente lo buscamos en cada rincón de Las Vegas.



Es cierto. Después de que nos dividimos para buscar al Rayito de Luz, nadie regresó. Inclusive dormimos fuera. No nos volvimos a ver hasta hoy. A mí me consta que buscamos en cada avenida, edificio y callejón.



—Quizás los Patos lo secuestraron.



Esa es la teoría más estúpida que he escuchado en mi vida, pero todo parece indicar que el Rubio por fin cooperará con nosotros.



—¿Por qué unos Patos estarían interesados en secuestrar Peeta?



—No lo sé. Quizá alguien les dijo…—me mira—... que le propuse al Panadero hornear pasteles de pato.



Le dirijo una mirada asesina, él continúa defendiendo su teoría:



—¡ES UNA OPCIÓN!



¿Unos Patos secuestraron a Peeta? A lo mejor el Rubio tiene razón. En éste punto estoy dispuesto a creer cualquier cosa.



—Vamos a morir. Vamos a morir…



—Cállate, Cipriano. Quiero pasar mis últimos momentos en el mayor silencio posible.



Ni siquiera en momentos como estos Patch y Daemon dejan de discutir. Una vez enterados que Katniss viene para acá todos reaccionaron de manera diferente. Travis es el que más preocupa, él no ha dicho absolutamente nada, se limita sentarse y esperar… y esperar… y esperar.



—Ya en serio, ¿por qué le tenemos miedo a Katniss?—no sé porque el Rubio no puede mantener la boca cerrada—. Es decir, somos seis contra uno. Incluso uno de nosotros la podría enfrentar y…



—Entonces hazlo tú, Lightwood. —le interrumpe Daemon. Él tiene razón, ¿quién en su sano juicio enfrentaría a Katniss Everdeen?  



—Olvídenlo.



Jace se pone de pie y empieza a caminar de un lado al otro tal como lo hace Grey. De pronto se detiene súbitamente.



—¡Ya está aquí!, ¡ELLA ya está aquí! —grita pausadamente y se sienta otra vez. Travis es el único que recibe de pie a Katniss.



—Katniss. —la saluda. Es la primera vez que escucho a Travis decir algo desde que llegamos al Lobby. Katniss le responde con una mirada fría y se dispone a preparar su arco… y su flecha. Mierda. A excepción de nosotros, los demás que merodean por el Lobby se van.



—Asumo que no encontraron a Peeta. —dice muy molesta apuntando una de sus flechas hacia nosotros. Dios, moriré joven… y virgen.



—Necesitamos más tiempo. —Lightwood se pone de pie e intenta negociar. —Quizá un día más. Piénsalo, Katniss, a lo mejor lo encontramos vivo. —ya la cagó. Estamos muertos—. Piénsalo…



Es un hecho. Moriré.



—Gracias por su consideración. —dice, y está a punto de lanzar la primera flecha cuando la sorprendemos reaccionando como los hombres VALIENTES y RUDOS que somos:



—¡PIEDAD!



—No puedo morir tan joven… y virgen…



—¡Haré lo que me pidas pero perdóname la vida!



—Sé que la vida del Panadero no tiene precio, pero si lo que necesitas es una compensación económica yo estoy dispuesto a…



—¡MIRAME…MIRAME! Soy tan bello. No puedo morir joven. ¡Por el Ángel que no!



—Katniss, sé que merecemos la muerte por no cuidar bien a Peeta. —intenta disculparnos, Travis. Ojalá el no la cague tanto como el Rubio—. Aún lo podemos encontrar. Te seremos de mayor ayuda vivos. Busquémoslo una vez más.



Katniss medita durante unos segundos las palabras de Travis.



—Podrían vivir cien vidas y no ser merecedores de él, ya lo saben. —nos dice con lagrimas en los ojos y baja el arco—. ¿Ya buscaron en todos lados? —exige saber.



—Sospechamos que quizás ya no esté en Las Vegas. —explica con nerviosismo Grey—. Es una opción. Pero lo seguiremos buscando y te prometo que lo encontraremos.



—¿Ya buscaron en el lugar donde duerme? —Katniss nos mira como si analizara quién de nosotros es más estúpido—. Peeta suele pasar mucho tiempo a solas cocinando, pintando…



—¿En la Suite?



No, no buscamos en la Suite. Es decir, desde el principio asumimos que no estaría ahí. Travis me dirige una mirada que entiende inmediatamente “Ve a buscar en la Suite, imbécil”, corro al ascensor. ¿Acaso Peeta…?



Llego a la puerta de la Suite 2. La Suite que compartimos Maddox, Peeta y yo. Toco la puerta y alguien abre de inmediato. Es Peeta.



Capítulo 3.



—Hola, Toby.



Tiene en su rostro esa sonrisa de “Soy un Pedacito de Cielo, cómeme”



—¿PEETA? No lo puedo creer. —Estoy asustado, intrigado, emocionado, feliz. En realidad no sé explicar cómo me siento. Peeta está aquí… está bien.



—¿Dónde estabas, Toby?, ¿Y los demás? Imagino que quisieron salir sin cargar con un aguafiestas como yo.



Cosita. Piensa que no lo quisimos llevar con nosotros.



—Te hemos estado buscando. —entro a la habitación. Katniss tenía razón, Peeta ha estado dibujando y cocinando—. ¿Por qué no respondiste nuestras llamadas telefónicas?, ¿Por qué no nos llamaste?



Él parece sorprendido.



—Perdí mi teléfono móvil en el bar, y no les llamé porque no quise recargar aún más la tarjeta de crédito del señor Grey. Y la verdad tampoco los quise molestar. —me sonríe con una actitud de disculpa. Dios, tengo que aprovechar este momento para disculparme.



—Peeta, lamento lo que te dije en el bar. Estaba borracho. El pastel de Facción Osadía no es mejor que el tuyo.



Por un momento Mellarksito no dice nada, baja la mirada y acto seguido camina hacia mí para darme un abrazo. Cosita.



—Sé que estás diciendo eso para hacerme sentir mejor, así que no lo acepto. —me suelta y me mira a los ojos—. Lo que haremos es que yo te prepararé un pastel. Ya tú decidirás si es mejor o no que el de Facción Osadía.



Esto salió mejor de lo que esperaba… mejor de lo que merezco. Comeré pastel más tarde.

El reencuentro de Katniss y Peeta fue conmovedor, casi lloramos. Nunca en mi vida había escuchado algo más tierno que su juego de “Real o No Real”. Sin embargo, el reencuentro de Travis y Peeta fue aún más conmovedor, en ese momento si que lloramos. Daemon le arrancó algunas plumas a Patch para que nos limpiáramos los mocos.



—Mi Rayito de luz, mi Pedacito de Cielo, mi Galletita con Chispas de Chocolate, mi Pastelito con Relleno Cremosito, mi Conejito bebé… —Travis se calló hasta que Grey gritó “Lotería”.

No fue fácil que Katniss aceptara irse de Las Vegas sin Peeta. Él la convenció diciéndole que me debía un pastel, y que aunque somos unos estúpidos y sensuales no permitiríamos que le suceda nada malo. Al fin y al cabo ya sólo estaremos una semana más acá. Ya pronto es el momento de regresar.

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